Huáscar Salazar
20 abril, 2020
20 abril, 2020
En medio de la crisis sanitaria producida por la propagación del COVID-19, el gobierno boliviano, a través del Comité Nacional de Bioseguridad (CNB) y dando continuidad a la política del anterior gobierno, admitió de manera “abreviada” la solicitud de evaluación de una nueva soya genéticamente modificada, la HB4.
Su producción permitiría incrementar la rentabilidad de este sector, aunque las consecuencias de su implementación no son claras y se teme que existan efectos sobre la salud humana, la naturaleza y la dependencia económica del país. Preocupa la falta de información sobre la temática.





